jueves, 12 de enero de 2012

Revuelo entre vecinos por otro supuesto duende


Es en la localidad de Campo Afuera, cerca del Villicum. La gente dice que en la plaza se escuchan sonidos extraños y que los columpios se mueven solos.








Al principio, el hecho generó miedo y después se transformó en un misterio. Durante una siesta, dos niños de 5 y 6 años desaparecieron. El barrio se unió para buscarlos. Los encontraron sentados en una loma, a varios kilómetros de sus casas y rodeados de juguetes. La historia se repite ahora en la voz de los vecinos, quienes cuentan que, cuando les preguntaron a los chicos por qué se fueron, dijeron que ‘él‘ les había ofrecido juguetes y que tenían que ir a buscarlos. Y cuando les consultaron quién era ‘él‘, describieron algo que, para la gente del barrio, podría ser un duende. Esto sucedió en 2010, a partir de ahí, el rumor de que los duendes recorren la plaza de la zona, pasa de boca en boca. 

La situación causa revuelo ahora, porque hay quienes dicen que escuchan ruidos y que los columpios se mueven aún cuando no hay viento. Esto sucede en el barrio Kirchner, en la localidad Campo Afuera, en Albardón. Un lugar cercano al cerro Villicum, en el que abundan las historias espeluznantes.

El caso recuerda a aquella oportunidad en la que los vecinos del Lote Hogar 38, en Chimbas, coincidieron en afirmar que un duende vivía en una de las casas. La diferencia es que, en ese caso, según lo que contaron, el duende había sido llevado hasta allí (ver aparte). En el barrio Kirchner, en cambio, dicen que los propios duendes eligieron el lugar.

‘Todo empezó cuando los chicos se perdieron. Ahora muchos dicen que los asustan en la plaza por la noche‘, dijo la vecina que narró la historia y prefirió mantener su nombre en reserva. David Quiroga, el papá de los niños que se habían perdido, no se animó a negar ni confirmar la versión del duende. Pero corroboró la historia: ‘Pensé que se los habían llevado. Pero estaban sentados en la loma en el descampado, a varios kilómetros. Todavía no entiendo por qué mi hijo caminó tanto, nunca lo había hecho. No sé qué pasó‘, dijo. Y agregó que ‘es cierto que tenían juguetes que no eran de ellos, no sé de dónde los sacaron‘.

Según varios vecinos, desde ese momento, comenzó a regarse el rumor de que la plaza era tomada por duendes, a eso de las 3.

HABLAR Y NO HABLAR

La opinión de quienes viven en la zona se divide. Por un lado, están los que evitan el tema. La mayoría contesta rápidamente: ‘Yo creo en Dios‘ y ni siquiera se atreve a hablar de presencias extrañas. Por otro, están los que hablan por lo bajo y cuentan que han escuchado a personas que oyen voces raras en la plaza y ven que los juegos se mueven solos, pero que ellos no lo vieron. Claudia, una de esas vecinas, recordó la desaparición de los niños y dijo que ‘esta no es tierra buena. Acá pasaron muchas cosas. Lo mejor es bautizar a los niños y tener mucha fe en Dios. Yo no vi los duendes, pero sí he visto vecinos endemoniados. Hay que ser creyente y saber que Dios siempre es más fuerte‘.


De todos modos, por las dudas, pocos se animan a andar por la plaza de noche y prefieren omitir los comentarios sobre los hechos esotéricos que suceden a pocos kilómetros de sus hogares, en el cerro considerados como un espacio con energía negativa.



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